“La chica danesa” huyó a Bruselas

 

 

Aunque sólo ha sido tibiamente reconocida en los últimos Oscars (con una estatuilla para Alice Vikander como mejor actriz de reparto), “La chica danesa” es probablemente uno de las mejores películas de 2015. Es un film artístico para gente sensible que no tiene miedo a enfrentarse con los dilemas de los que se salen de lo corriente. La paleta de colores, tanto en los cuadros como por los decorados, y todo el diseño de la producción (de Eve Stewart) consigue transmitir el estado anímico de los personajes y los lugares donde transcurre la acción. Es una pena que el canario Paco Delgado no consiguiera al final ganar el Oscar por un vestuario que no es sólo soberbio sino un rasgo definitorio tanto de la película y como en la vida real de mucha gente que, como los transexuales, necesitan hacer alarde de su verdadero yo.

Las escenas de Copenhague están dominadas por la luz de acero del Norte. Los interiores son gloriosos con predominancia de los azul pastel. París es una versión de Bruselas, donde se rodaron la mayoría de las escenas francesas. La película ha sido criticada por su falta de rigor histórico (tenemos que tener en cuenta que, a pesar de su marketing, es una adaptación muy libre de la historia real) que no nos permite comprender todos los detalles. Así que se ha elegido un París muy modernista, Bruselas en la vida real, para representar el final de los locos años 20 cuando el art decó causaba furor en la Ciudad de la Luz. Si Lily y Gerda se mudaron a París en los años 10, la elección artística en favor del modernismo en vez del art decó tiene más sentido que la ubicación temporal de la película. Gerda y Lily estuvieron casadas durante 26 años y no 6. Hans Axgil no existió. Cuando Lily se sometió a la última operación Gerda no estaba a su lado sino en Italia con su nuevo marido, Fernando Porta,…

 

Como debe haber notado, las casas de Victor Horta reinan: la casa del marchante de arte Hans Axgil es la de Victor Horta, hoy Museo Horta, con su comedor haciendo las veces de cuarto de estar; el restaurante donde Lily y Gerda se encuentran con el doctor Warnekros es el Hotel Max Hallet; las fabulosas escaleras donde tiene lugar el cóctel de los cuadros de Gerda pertenecen al Hotel Hannon. Otras localizaciones para las cuales no se necesita sacar entrada son el café donde Gerda y Hans se reúnen (la cervecería “A la Mort Subite”), el restaurante Falstaff, el Parque de Brussels (con su bello kiosco), o las Galerías Reales de San Hubert. Si las películas nos pueden ayudar a asir la belleza, en el caso de “La chica danesa” la tenemos delante de las narices.