El museo al aire libre de Middleheim

Se dice que los museos son las catedrales del s. XXI. El papel de principal mecenas de las artes pasó de la Iglesia al Estado y de éste a los inversores privados (ya que los fondos públicos son cada día más escasos) durante la primera década de este nuevo siglo. Dado que ya no somos una sociedad industrial sino una basada en servicios, entre los cuales el turismo se presenta bastante prometedor para esta vieja y pintoresca Europa, un nuevo museo se presenta como una de las atracciones obligatorias de todo destino turístico. Mi pregunta es: ¿Puede existir de verdad un museo al aire libre, si le damos la consideración de templo del arte?¿Se puede sentir el goce inefable del arte en medio de la naturaleza? Vaya al Museo de escultura de Middleheim en las afueras de Amberes y verá que el parque responde a la perfección a las aspiraciones de libertad de cada escultura.

 

La enorme colección de escultura del s. XX se reunió en el parque de Middleheim a partir de 1951 gracias a la tenacidad de Lode Craeybeckx, el alcalde de Amberes que durante más tiempo ha detentado el bastón de mando municipal. El parque es en sí destacable desde el punto de vista botánico con sus amplios céspedes y la profusión de rododendros bajo árboles ya crecidos.

La colección de esculturas contiene algunos de mis favoritos de todos los tiempos. Primero y antes que ningún otro, el liso oso polar inmortalizado por François Pompon en 1925 que otorgó al escultor de ya setenta años el primer éxito indiscutible después de toda un vida esculpiendo. “La virgen loca” de Rik Wouters, que ya hemos tenido ocasión de comentar en este blog, está ubicada a la entrada del parque. Cerca, una de las mejores esculturas de principios del s. XX, “el Arquero” de Emile-Antoine Bourdelle, ejemplifica la elección del canon clásico mientras las vanguardias de la época negaban cualquier tipo de naturalismo. Otro guardián del canon clásico, Ariste Maillol, está también representado con “el Mediterráneo” y su mujer yacente “el Río”. La lista de esculturas podría rellenar cientos de entradas (existen 215 en el parque). Todas ellas necesitan del despejado espacio del parque para respirar y del siempre cambiante tiempo de Amberes para mostrarnos una faceta diferente cada día. La entrada al museo al aire libre es gratuita.

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