Botanique

Botanique puede que simplemente evoque a muchos en Bruselas una estación de metro. Para otros está relacionado con música funky y noches hipsters. Sin embargo, gracias a la investigación histórica de Denis Diagre-Vanderpelen, “The Botanic Garden of Brussels (1826-1912)”, se nos recuerda que Botanique fue, antes de trasladarse a Meise, un jardín botánico.

 

The Botanic Garden of Brussels (1826-1912). Reflections of a Changing Nation” es un ensayo que está escrito y se lee como una novela, la historia de la vieja capital de una joven nación que, para mantenerse a la altura de las otras principales capitales europeas, decide concederse una Real Sociedad de Horticultura con el propósito de “establecer en Bruselas un vasto jardín donde todas las especies de plantas, ornamentales a la vez que útiles, se cultiven en masa.” Nació como una sociedad privada (era la época de la primera ola privatizadora) y, como tal, debía tener beneficios y ser sostenible. Combinaba así los papeles contradictorios de parque privado, invernadero comercial e institución de investigación agrícola. Tras fracasar como negocio, esta tan codiciada área del centro de la ciudad se salvó de los especuladores gracias a, descubrimos tras varios capítulos, la intervención del estado en 1870. Como institución pública, se convirtió en una referencia para la flora exótica. Los intereses comerciales siguieron jugando un rol de primer orden, puesto que Leopoldo II necesitaba del conocimiento técnico del jardín para la exploración y explotación de su propiedad privada del Congo.

Aunque la edición francesa está agotada todavía está disponible en inglés. Es una placentera e instructiva lectura de verano para familiarizarse con los principales actores políticos y científicos de la época (quizá descubrirá las personalidades que se esconden bajo los nombres de las calles de Bruselas) y reflexionar sobre nuevos aspectos de la burguesía filantrópica y científica belga: sus contactos y redes en el extranjero, sus cazadores de orquídeas, su pasión por lo exótico, etc.

Según el autor, “El Jardín Botánico de Bruselas fue verdaderamente un speculum mundi; un espejo del mundo utópico de la burguesía belga, a la vez liberal y motivada por el espíritu de empresa, y tímida, deseosa de protegerse de sus problemas bajo el ala del estado (burgués).”

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