Bruselas, capital de los trópicos

Mucha gente intenta ahora descubrir nuevas maneras de combatir la ola de calor que golpea a la mayor parte del continente. Quizá lea algunas interesantes: dormir con los pies fuera de la cama (parece que son la parte más efectiva de nuestro sistema de refrigeración), dormir en el suelo donde hace más fresco, poner las sábanas en el frigorífico durante algunos minutos antes de irse a la cama, etc. Otras personas prefieren combatir el calor con el calor mismo. Un té verde, aunque caliente, le hace a uno sentirse más fresco después de la transpiración.

Otros intentan aprovecharlo al máximo. ¿Por qué perder tiempo y dinero yendo a los trópicos si ya se siente como si estuviera allí? El pasado fin de semana el Jardín Botánico de Meise mantuvo su sesión anual de fotos de bebés flotando en gigantescas hojas de nenúfar amazónico (Victoria amazonica) en el invernadero Victoria del Palacio de Plantas. Los padres parecían disfrutar, aunque los hijos no tanto por el momento (puede que tarden unos años en darse cuenta de lo privilegiados que eran a la hora de posar).

Está claro que la gente de Bruselas no está acostumbrada a este calor (ahora uno nota la cantidad de sitios públicos sin aire acondicionado). Algunos piensan que la mejor forma de refrescar una casa es simplemente abrir las ventanas y las puertas de par en par. ¡Están equivocados! Lo mejor es permanecer en penumbra durante el día, con las puertas y las ventanas cerradas hasta que las temperaturas empiezan a descender por la tarde. Si observa a las vacas, caballos u ovejas en el campo verá que están activos por la mañana y por la tarde pero que prefieran descansar a la sombra durante las horas más calurosas del día. Como dicen en el sur de Europa, ¡si te paseas durante las horas de calor debes de ser un turista!

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