Peregrinajes estéticos de primavera III. El bosque azul de Bélgica.

A menos de 20 km del centro de Bruselas, el Bosque Azul o Hallerbos del Brabante flamenco es una de las atracciones primaverales de Bélgica. Es esencial llegar en el momento adecuado pues el objetivo de esta visita es encontrar la alfombra de campanillas azules de jacintos salvajes (con algunas anémonas blancas por aquí y por allá) que cubren el suelo del bosque y las hojas en las ramas de los árboles que acaban de empezar a aparecer.

Uno experimenta una sensación surrealista cuando ve tanto azul alrededor en un paisaje seco. Aunque no hay agua, parece como si uno estuviera buceando en el océano y no hubiera nada más que el azul del mar de campanillas azules debajo y el azul del cielo belga encima. El meceo del viento en los árboles casi desnudos contribuye a esa sensación de estar más por debajo que por encima, como suele ser, de algo.

 Los jacintos salvajes aprovechan esta época del año cuando no hay hojas en los árboles y reciben mucha luz para completar su ciclo activo de vida antes de que el bosque vuelva a la penumbra habitual y los jacintos se conviertan en nada más que bellas durmientas bajo las hojas muertas. El bosque azul puede aún resultar interesante con sus suaves colinas y sus zonas de grandes sequoias pero el esplendor único del azul habrá desaparecido.

 

Aunque el bosque azul no es ningún secreto se necesita coche para llegar. Evite los domingos debido a la escasez de aparcamiento disponible. Existen sendas para pasear y paneles para recorrer el bosque pero pocas instalaciones y ningún banco en que sentarse. ¡Prepárese para caminar y hacer fotos durante horas sin parar!

Copyright de imágenes © Ruskin in Brussels