Peregrinajes estéticos de primavera. Parte I. Magnolias.

Normalmente pensamos que tenemos que cubrir grandes distancias para descubrir nuevas cosas bellas. El lugar favorito de mucha gente en Bruselas es, desgraciadamente, el aeropuerto de Zaventem. Es el síndrome del habitante de las grandes ciudades, siempre queriendo escapar de su vida diaria a la más mínima oportunidad: irse de la ciudad debería significar para ellos llegar a un lugar más acogedor. Con este post me gustaría empezar una serie de peregrinajes estéticos de primavera con el fin de mostrar algunos lugares excelentes donde relajarse y disfrutar de la naturaleza en Bruselas o a un tiro de piedra de la ciudad.

Los magnolios son árboles muy especiales. Su floración es muy temprana, a finales de marzo en Bruselas, desafiando las heladas nocturnas o incluso alguna nevada tardía. Los magnolios más comunes en Bélgica son árboles de hoja caduca. Sus flores, las magnolias, aparecen cuando los árboles se encuentran todavía sin hojas, concediéndoles un toque delicado y, al mismo tiempo, salvaje. Me hacen pensar en el coral, animales coloridos y frágiles encapsulados en ramas de arenisca, y serían perfectos para ikebana si no fuera tal desperdicio cortar unas ramas para sólo unos días de floración en casa.

Dos paradas son de rigor en este peregrinaje estético. Primero, el Jardín Botánico de Meise. Delante del Palacio de Plantas existe una maravillosa variedad de magnolios, todos con sus fichas botánicas identificativas. El año pasado tenían una exposición en el viejo establo frente a la tienda, con fotos y ramos de los diferentes tipos de magnolias.

 

 Magnolias en Meise el 30/03/2014

La segunda parada es el aparcamiento del jardín público de Laeken frente al Palacio Real. Las dos filas de unos cincuenta metros de largo constituyen una de las mejores colecciones de magnolios del país entero. El acceso es completamente gratuito, tan fácil que la mayor parte de la gente presta escasa atención a este monumento vegetal.

 

 Magnolias en Laeken el 16/03/2014

Aunque la floración es más tardía este año, después de un invierno más o menos normal, yo no esperaría mucho a comenzar este peregrinaje puesto que ya hay flores abriéndose y puede que las futuras lluvias estropeen sus delicados pétalos.

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