Pensamientos sacados del arsenal de nuestras abuelas

 

Como buenos perfumes en botes pequeños, las pequeñas y resistentes flores de los pensamientos invaden (a ojos del observador atento) los macizos florales de nuestra Bruselas cada otoño. Quizá usted los haya pasado de largo en square de Meuus, en los mismos parterres donde las cannas reinaban recientemente. Yo ya los he plantado en macetas en los alféizares de mis ventanas desde donde me saludarán cada día hasta la llegada de la primavera. Aguantarán el frío y la nieve invernales, reapareciendo como por milagro del hielo cuando la nieve se derrita.

 

 

 
 

Estas pequeñas plantas floríferas me resultan sumamente misteriosas. Habrá quien las considere, junto con sus parientes cercanas las violetas, como pasadas de moda, flores que nuestras abuelas solían adorar. Para mí, ambas flores son un redescubrimiento, como los muebles art deco o los perfumes largo tiempo olvidados. Recuerde que también nuestras abuelas fueron jóvenes y seductoras en un momento determinado, aunque siempre hayamos considerado tal momento como mítico o más allá de la memoria histórica. El dulce y embriagador perfume de las violetas, que está volviendo a ponerse de moda, puede haber formado parte de su secreto arsenal.

 
 
 
 

Los pensamientos y las violetas pertenecen ambas a la familia de las violas, aunque los primeros no huelan. Se parecen mucho pero los pensamientos tienen flores grandes o pequeñas mientras que las de las violetas son siempre pequeñas. Los pensamientos de estilo retro tienen flores más grandes con llamativas combinaciones de colores. Los pensamientos más de campo tienen flores tan pequeñas como las de las violetas, pero también con sorprendentes combinaciones de colores, mientras que las violetas tienden a ser casi monocromáticas. Compre cualquiera de ellas por docenas por, aproximadamente, cinco euros por diez en cualquier mercadillo y plántelas dondequiera que las pueda ver bien de cerca.

También me recuerdan a las miltonianas (más abajo), un tipo de orquídea cálida muy exigente. No creo que nadie confunda una por otro, pero es tranquilizador pensar que algunas personas se esfuerzan tanto por cultivar una flor tan parecida a otra a la que hemos dejado al fresco en invierno.